D.F.W

Sábado en la noche. Me entero vía
Nuestra Vida Retirada. Lo corroboro en
otro sitio. Y parece una broma posmo. Una táctica de marketing para una nueva novela de mil páginas. Pero no. Mañana los obituarios, las páginas de los suplementos de cultura y las páginas web se llenarán de recuerdos mortuorios sobre la primera muerte de la generación
McSweeneys. Aunque obviamente ese término -o supuesta generación- siempre le quedaban chicos a
Foster Wallace.
Recuerdo, entonces, que en el verano estuve en el c
ollege donde estudió
David Foster Wallace (
Amherst) en USA. Y, por ahí, vi una foto suya en un anuario de deporte. Era algo de tenis. Por eso leer una noticia así produce algo extraño: algo parecido a lo que pasó con
Kurt Vonnegut el año pasado. Eso de estar descubriendo al autor y -zaz- de repente aparece muerto y ya es leyenda. O pasa a serlo. Y aún me queda por leer la
Broma infinita. Qué mal que sea con esta carga. Porque los libros -se sabe- mutan cuando el autor muere. Y en especial si es suicidio.
Por último. Antes, en una parte de este blog, tenía una cita de Foster Wallace. De un cuento del volumen Extinción que leí a principios de este año. Y ahora -aún sin saber por qué Foster Wallace se colgó, buscando explicaciones a través de google- nunca antes las palabras de un relato suyo cobraban más sentido:
Ciertos detalles contextuales permanecen sin aclarar
"Otro pionero"
David Foster Wallace (1962-2008)
Actualización: "Réquiem para el niño del pelo raro" en Zona.cl