La novela luminosa de Mario Levrero y Los minutos negros de Martín Solares fueron los libros latinoamericanos que más me quedaron de este año. Con altos y bajos, los dos me retumbaron durante un rato largo. El primero porque es como todo lo que La Tregua de Benedetti nunca podrá ser y el segundo ya que es otra señal de que en la frontera entre Estados Unidos y México, la ficción tiene mucho por hacer.
Leí por primera vez a Jim Thompson (que en Chile es difícil de hallar). La huida y Pop 1280 pasaron por mis manos y fue mucho mejor de lo que esperaba. Policiales lisérgicos: así me gusta llamarlos. De igual manera como gracias a Bored to death algo de Raymond Chandler se ha abierto para públicos no tan literarios, podría pasar lo mismo con Thompson.
El resto acá.
Y revisen el especial acá.




Muchísimas gracias por el saludo. Un abrazo desde México. MS
¿Por qué el hoy me es tan esquivo? ¿Ah?
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