Leí la noticia el martes y pensé en la última novela de Don DeLillo (foto arriba). Acá un extracto de la info:
"Mohamed Atta, uno de los pilotos que estrelló un avión de pasajeros contra las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, intentó financiarse un curso de piloto en Estados Unidos traficando con obras de arte procedentes de Afganistán".
El asunto es que, claro, el tal Atta es uno de los personajes del libro. En el cual, dicho sea de paso, nunca se menciona cómo el terrorista consigue el dinero para tomar las clases de aviación.
"(...) las ganancias del tráfico ilegal de obras de arte procedentes de zonas como Irak y Afganistán alimentan la financiación de las actividades del crimen organizado y de los grupos terroristas. (...) dos años antes de los atentados del 11-S en Estados Unidos Atta se puso en contacto con una arqueóloga alemana de la Universidad de Göttinge para ofrecerle piezas encontradas en excavaciones en Afganistán".
¿Terroristas que se sustentan con tráfico de arte?, ¿universidades alemanas comprando piezas históricas a dudosos afganos e iraquíes? Parecía la trama de un best-seller a lo John Le Carrié o, en el mejor de los casos, del desconocido pero excelente escritor William Boyd (de hecho, este último, tiene una novela que trata sobre el tráfico de arte en Inglaterra.). Aunque todo -al parecer- encaja como para que DeLillo escriba una precuela de El hombre del salto...





