Lo que sigue quedó fuera del artículo sobre A.M. Homes. En parte porque no me gustó mucho la novela (ver foto) y, por otro lado, debido a la gran extensión de la nota. Las próximas colaboraciones literarias se vienen más acotados y, espero, más opinativas.
Asuntos personales
Luego de leer las más de 300 páginas de Este libro te salvará la vida cuesta realmente saber cuánto conocemos de Richard Novak. Novak, claro, es el protagonista de esa novela. Y sabemos que vive en una mansión en California, que le gusta espiar a una vecina de enfrente mientras ella se baña y que su hijo y ex señora viven en Nueva York. Asimismo sabemos que todo cambia el día en que sale al patio de su casa y ve un hoyo gigante. Un orificio que crece y crece. Ese es el punto de inflexión en su vida, cuando decide salir a vagar por las calles. En esos recorridos conoce a un inmigrante del medio oriente quien maneja una tienda de donuts, a su vecino que es un escritor de guiones amigo de Bob Dylan y, en pleno supermercado, se acerca a consolar una señora que llora desconsoladamente en la sección de vegetales.
Sin esa capa bizarra que Homes vierte sobre los personajes de sus relatos o el pedófilo de El fin de Alice, en esta novela hay un cierto airecillo cool que incomoda. Puede ser tal vez porque Este libro te salvará la vida (que tiene una portada misteriosamente parecida a la de Las películas de mi vida de Fuguet) es en definitiva una novela sobre Los Ángeles antes que cualquier cosa. Se percibe el clima, los terremotos, surfistas y todos son actores o guionistas o están en L.A. para intentar alcanzar sus quince minutos de fama. Y queda la sensación de que la historia de Novak (los problemas que tienen con su hijo o sus nuevas amistades) no importa demasiado al lado de la imagen que se quiere hacer de la costa oeste estadounidense.
En resumen: es muy probable que Este libro te salvará la vida no salve tu vida. Es muy posible que entretenga en las primeras 200 páginas y, sí, luego aburra un poco. Lo interesante es que, ya a la distancia, se puede teorizar sobre por qué tal vez no sea tan buena. Es cosa de imaginarse a Homes atravesando la escritura de esta novela. Un proceso, de seguro, algo traumática ya que, por esos mismos años, tenía que hacerle frente al panorama de ser adoptada, reencontrase con su padre y madre biológicos y restablecer los lazos con ellos.





