1. Es una lástima que los libros de Nick Hornby se consigan, en Chile por lo menos, bajo el sello Anagrama. Es una lástima: son caros, carísimos como casi todo el catálogo catalán. Su última novela Todo por una chica vale $22.000 pesos. (40 dólares/3o euros), por ejemplo. Y la reedición de 31 canciones (en compactos) acá sale $9.500 pesos, cuando en España sale 3.500 (y eso sin contar que el libro apenas supera las 80 páginas y que las librerías que son realmente ladronas, traen la edición argentina y la hacen pasar por la española para, por supuesto, cobrar aquella alta suma de dinero).
2. Yo he tenido suerte con Hornby. Compré Alta fidelidad a 4 mil pesos en San Diego, en una librería que hoy no existe. Luego conseguí Fiebre en las gradas a ¡mil pesos! en La Librería Chilena del Libro. El resto lo he leído de bibliotecas. Aunque siempre he querido tener su bibliografía entera. Pero, claro, acá está editado por Anagrama.
3. Hornby nunca lo han querido poner dentro del dream team de las letras británicas. Aunque ha sido compañero de antologías con Hanif Kureishi, Martin Amis, Ian McEwan y William Boyd. Bien me parece, porque Hornby es de otra estirpe. Algunos lo acusan de ser un best seller encubierto. Creo que ese debate, irrisorio, se acaba cuando uno lo leo y conecta con sus personajes e historias. Y eso basta y sobra.
4. No hace mucho tiempo, viviendo fuera de Chile, intentaba a aprender a leer en inglés. Luego de no poder finalizar uno de Joyce, agarré un libro que me gustó por lo que leí en la solapa. Se llamaba How to be good. El autor era Nick Hornby. Yo no sabía quién era Nick Hornby. Leí la novela en una tarde. De un tirón. Apenas lo terminé dije: es una autora. Sólo una mujer puede escribir un libro como este, con una voz tan femenina y honesta. Vi el nombre: Nick Hornby. El nombre daba a la duda. Seguí pensando que era mujer. Luego me enteré que era hombre, británico y que se parecía en extremo a Irvine Welsh con quien, tengo entendido, son amigos además de también colegas de algunas antologías.
5. "Yo tuve un profesor que me caía muy bien y que aseguraba que la tarea de la buena escritura era la de darles calma a los perturbados y perturbar a los que están calmados", dijo una vez David Foster Wallace. Me parece que Hornby funciona perfectamente con esa frase. Nos muestra, en sus libros, perturbados que se calman y calmados que se perturban. Así, tenemos/leemos sobre el fanático futbolero (Fiebre en las gradas), el melómano compulsivo (Alta fidelidad), el club de suicidas improvisado (En picado), el niño que todos llevamos dentro (Un gran chico) y la mujer que fue abandonada por su marido (Cómo ser buenos). Y, claro, tenemos/leemos a Hornby. Un gran tipo. Un buen escritor.
2. Yo he tenido suerte con Hornby. Compré Alta fidelidad a 4 mil pesos en San Diego, en una librería que hoy no existe. Luego conseguí Fiebre en las gradas a ¡mil pesos! en La Librería Chilena del Libro. El resto lo he leído de bibliotecas. Aunque siempre he querido tener su bibliografía entera. Pero, claro, acá está editado por Anagrama.
3. Hornby nunca lo han querido poner dentro del dream team de las letras británicas. Aunque ha sido compañero de antologías con Hanif Kureishi, Martin Amis, Ian McEwan y William Boyd. Bien me parece, porque Hornby es de otra estirpe. Algunos lo acusan de ser un best seller encubierto. Creo que ese debate, irrisorio, se acaba cuando uno lo leo y conecta con sus personajes e historias. Y eso basta y sobra.
4. No hace mucho tiempo, viviendo fuera de Chile, intentaba a aprender a leer en inglés. Luego de no poder finalizar uno de Joyce, agarré un libro que me gustó por lo que leí en la solapa. Se llamaba How to be good. El autor era Nick Hornby. Yo no sabía quién era Nick Hornby. Leí la novela en una tarde. De un tirón. Apenas lo terminé dije: es una autora. Sólo una mujer puede escribir un libro como este, con una voz tan femenina y honesta. Vi el nombre: Nick Hornby. El nombre daba a la duda. Seguí pensando que era mujer. Luego me enteré que era hombre, británico y que se parecía en extremo a Irvine Welsh con quien, tengo entendido, son amigos además de también colegas de algunas antologías.
5. "Yo tuve un profesor que me caía muy bien y que aseguraba que la tarea de la buena escritura era la de darles calma a los perturbados y perturbar a los que están calmados", dijo una vez David Foster Wallace. Me parece que Hornby funciona perfectamente con esa frase. Nos muestra, en sus libros, perturbados que se calman y calmados que se perturban. Así, tenemos/leemos sobre el fanático futbolero (Fiebre en las gradas), el melómano compulsivo (Alta fidelidad), el club de suicidas improvisado (En picado), el niño que todos llevamos dentro (Un gran chico) y la mujer que fue abandonada por su marido (Cómo ser buenos). Y, claro, tenemos/leemos a Hornby. Un gran tipo. Un buen escritor.




