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sábado, agosto 22, 2009

Hornby, un gran tipo




1. Es una lástima que los libros de Nick Hornby se consigan, en Chile por lo menos, bajo el sello Anagrama. Es una lástima: son caros, carísimos como casi todo el catálogo catalán. Su última novela Todo por una chica vale $22.000 pesos. (40 dólares/3o euros), por ejemplo. Y la reedición de 31 canciones (en compactos) acá sale $9.500 pesos, cuando en España sale 3.500 (y eso sin contar que el libro apenas supera las 80 páginas y que las librerías que son realmente ladronas, traen la edición argentina y la hacen pasar por la española para, por supuesto, cobrar aquella alta suma de dinero).

2. Yo he tenido suerte con Hornby. Compré Alta fidelidad a 4 mil pesos en San Diego, en una librería que hoy no existe. Luego conseguí Fiebre en las gradas a ¡mil pesos! en La Librería Chilena del Libro. El resto lo he leído de bibliotecas. Aunque siempre he querido tener su bibliografía entera. Pero, claro, acá está editado por Anagrama.

3. Hornby nunca lo han querido poner dentro del dream team de las letras británicas. Aunque ha sido compañero de antologías con Hanif Kureishi, Martin Amis, Ian McEwan y William Boyd. Bien me parece, porque Hornby es de otra estirpe. Algunos lo acusan de ser un best seller encubierto. Creo que ese debate, irrisorio, se acaba cuando uno lo leo y conecta con sus personajes e historias. Y eso basta y sobra.

4. No hace mucho tiempo, viviendo fuera de Chile, intentaba a aprender a leer en inglés. Luego de no poder finalizar uno de Joyce, agarré un libro que me gustó por lo que leí en la solapa. Se llamaba How to be good. El autor era Nick Hornby. Yo no sabía quién era Nick Hornby. Leí la novela en una tarde. De un tirón. Apenas lo terminé dije: es una autora. Sólo una mujer puede escribir un libro como este, con una voz tan femenina y honesta. Vi el nombre: Nick Hornby. El nombre daba a la duda. Seguí pensando que era mujer. Luego me enteré que era hombre, británico y que se parecía en extremo a Irvine Welsh con quien, tengo entendido, son amigos además de también colegas de algunas antologías.

5. "Yo tuve un profesor que me caía muy bien y que aseguraba que la tarea de la buena escritura era la de darles calma a los perturbados y perturbar a los que están calmados", dijo una vez David Foster Wallace. Me parece que Hornby funciona perfectamente con esa frase. Nos muestra, en sus libros, perturbados que se calman y calmados que se perturban. Así, tenemos/leemos sobre el fanático futbolero (Fiebre en las gradas), el melómano compulsivo (Alta fidelidad), el club de suicidas improvisado (En picado), el niño que todos llevamos dentro (Un gran chico) y la mujer que fue abandonada por su marido (Cómo ser buenos). Y, claro, tenemos/leemos a Hornby. Un gran tipo. Un buen escritor.

lunes, agosto 17, 2009

Yo soy un loco...


  • El detalle: en el último capítulo de la segunda temporada de Mad Men, cuando Betty Draper está en la peluquería, una de las mujeres hace mención a un refugio nuclear. El dato remite --como gran parte de la serie-- a John Cheever. Al cuento "El brigadier y la viuda de golf" que es mi preferido codo a codo junto a "El nadador", "El enorme receptor de radio" y otros más. El cuento aquel trata sobre una pareja que tiene un refugio antinuclear en el patio de su casa. Estamos, por supuesto, en un suburbio y todos los vecinos, ad puertas de una posible catástrofe mundial, le envidian el refugio a dicha pareja. En Mad Men sucede lo mismo o algo similar: todos creen que va a haber una guerra nuclear entre EE.UU y U.S.S.R y por eso una de las señoras de la peluquería menciona lo del refugio antinuclear y la cita cheeveriana sale a flote.
  • Lleguá tarde a Mad Men. Como todas las series que he visto, la sigo por web. Y como (casi) todas las novelas gringas que leo, las leo ya tarde, en traducciones tardías, en ediciones tardías, así que esto de ver MM en desfazado, tampoco es un problema.
  • El final de la primera temporada es una de las cosas más epifánicas que he visto en el último tiempo. Bob Dylan (ojo que siempre se menciona mucho a Dylan en MM) cantando eso de Don't think twice it's alright mientras Don Draper se sienta en su casa, a solas, y medita. Medita ya que Betty y sus hijos se fueron a pasar el fin de semana y él no ya que llegó tarde del trabajo.
  • Y claro: Joan Holloway. Joan, la peliroja que todos queremos, que controla la oficina, que tiene enamorado a Sterling (aunque se vaya a casar con la otra secretaria). Joan a la cual lo único que se le puede hacer es: un saludo a la bandera.
  • "En toda mujer hay una Jackie Kennedy o una Marilyn Monroe"
  • ¿Es Mad Men una serie sobre publicistas? Así me la vendió un amigo. Y así, con ese mote, la vi. Y sí: Mad Men es una serie sobre publicistas, pero eso poco importa. Eso poco importa tal como que Lost sea sobre un grupo de tipos varados en una isla; que Six Feet Under sobre una familia que tiene una funeraria; y así como Los Sopranos una familia de mafiosos. Porque todo eso, claro, es el cascarón. Los personajes siguen siendo lo más importante de la narrativa ya sea en Tv o en papel o en celuloide. De ahí que me cae bien Don Draper porque es un flemático de mierda que a veces tiene sus escapes y manda todo a la chucha; que Pete Cambell me cae mal porque es un pendejo arrogante; que Peggy Olson aún no sé cómo que cae pero generalmente me agrada ya que es esforzada; que Kinsey, Cosgrove y Crane me hacen reír porque son como los compañeros de colegio que nunca tuve; que Betty Draper me da pena porque es como todas esas amas de casa a lo Richard Yates que sufren el día a día; y Joan...bueno, Joan da como para un post entero y, lamentablemente, el tiempo ya se acaba, y en vez de estar escribiendo esto iré a ver el primer capítulo de la tercera temporada de Mad Men...
  • ...pero no puedo cerrar este post sin indexar la siguiente escena. Otro momento alta y delirantemente cheeveriano que pueden ver acá.

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