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jueves, marzo 10, 2011


Ciudad de payasos

Publicado originalmente en el libro de relatos "Guerra a la luz de las velas", de Daniel Alarcón, en "Ciudad de payasos" se lee la historia de Chino, un joven periodista que la misma semana en que muere su padre le encargan un reportaje sobre los payasos de Lima. Y Lima, vale aclarar, no sólo es el trasfondo de esta historia, sino a la vez el espíritu. "En Lima la muerte es deporte local", se lee en una de las viñetas. Y más que una historia de periodistas-detectives, "Ciudad de payasos" trata sobre las diferencias de clase en una ciudad latinoamericana sobrepoblada. Una novela gráfica totalmente hermanable -por lo menos en estética- con "Road Story", de Alberto Fuguet y Gonzalo Martínez.

Editado por Alfaguara.


No es casual que un libro como "Con la sangre despierta" ( Sexto Piso, distribuido por Hueders) se tope en librerías con "Domadores de historias" (RIL). Ambos, a fin de cuentas, recorren la misma senda: explicar quiénes son los narradores de historias en la América Latina actual. El primero es sobre once escritores que llegan a países foráneos por primera vez (en muchas ocasiones con el plan de quedarse a vivir) y cómo es ese aterrizaje algo forzoso. El segundo libro, a su vez, corresponde a 14 cronistas latinoamericanos quienes, en una entrevista que viene acompañada con una crónica, desvelan sus mecanismos y cómo recayeron en el oficio de contar historias en revistas, diarios y libros. Y el espíritu de ambos libros radica en lo que apunta Juan Villoro, quien dice que siempre "la historia de América Latina se ha contado en clave oficial, como un relato de próceres". Y luego explica por qué libros como éstos son importantes: "Las historias marginales, olvidadas, han sido una asignatura pendiente en una región donde lo más importante ha ocurrido en secreto". Y es lo que pasa cuando, por ejemplo, el mexicano Guillermo Fadanelli llega a Berlín y nunca aprende alemán. O cuando Rafael Gumucio se enamora de una neoyorquina y no le queda otra que aprender inglés, aunque apenas pueda balbucear algunas palabras. O cuando Sergio González Rodríguez reportea los asesinatos de Ciudad Juárez y, de paso, se gana una paliza por querer investigar en uno de los rincones más oscuros de la sociedad mexicana. Son las historias mínimas que, más que demostrar lo amplio que es el continente, enseñan que entre un chileno, peruano, argentino y salvadoreño, hay una misma sintonía: saber domar historias.

Original acá.

martes, marzo 08, 2011

Lumpop


Vuelta al trabajo, así que me pongo al día con el blog. El que sale al medio es Daniel Hidalgo. Es, sí, una foto muy cucurtiana, en que se puede ver a los miembros de la banda Matilde Calavera. A partir de su libro de relatos que se viene -"Canciones punk para señoritas autodestructivas", gran título- acá va la breve entrevista que le hice a Hidalgo bajo el título Lumpop (Lumpen + Pop), un buen término que sirve para clasificar la literatura de Daniel.

LUMPOP

Por: Antonio Díaz Oliva

"Canciones punk para señoritas autodestructivas" (Das Kapital Ediciones) es el libro con que Daniel Hidalgo (27) se instala en el panorama de la narrativa joven. Siete cuentos en que hay cumbia, violencia en Valparaíso y chicas rompecorazones.

-Para empezar: ¿por qué defines tu literatura con el término "lumpop"?

-El lumpop es una broma, o quizá no tanto. Pero creo que es un buen término para definir cierta trascendencia que tiene la cultura mediática en los estratos populares, y eso trato de reflejarlo en la narrativa y en la música (tengo una banda de tecnocumbia, Matilde Calavera). Está relacionado con una cruza de culturas. Para mí pop culture no es lo mismo que la cultura popular.

-¿Y cuál es la diferencia?

-Una es adquirida por la TV o internet, la otra por la historia genética. Lo evidencio cada día en los barrios, donde en una casa escuchan a todo volumen a Los Charros de Lumaco, mientras en la esquina unos chicos hacen freestyle y el adolescente de la casa de enfrente sube a Pantera para enfrentar sonoramente a sus vecinos. Tiene que ver con cómo el mundo marginado idea sus estampitas e influencias. Está muy relacionado con ciertas ideas de Lemebel, incluso de Bolaño o Borges, es un paso natural y un buceo estético.

-Hay un cuento que se llama "Ella era una chica indie". ¿Lo escribiste para vengarte de alguien?

-De venganza poco, es más bien una reverencia y un adiós agradecido. No existió una chica indie, pero sí un par de chicas que me astillaron el corazón y de las que terminé robando piezas para crear ese Frankenstein de camisa de franela y set lists impostados. Creo que ese cuento en particular tiene que ver con el abandono de cierta concepción adolescente y afiebrada del amor, para empezar a relacionarse de forma más civilizada en cuanto a acuerdos amatorios, lo cual es bastante más sencillo de lo que uno tiende a creer. De todas formas, nunca me sentí más liberado que esa madrugada en que terminé la última palabra de ese cuento, mientras veía cómo se aclaraba el cielo.

-¿Quiénes son las señoritas autodestructivas?

-Son chicas encantadoras pero impredecibles e incontrolables, de emociones profundas y soñadoras que no le temen ni al amor, ni al odio, ni a la alegría, ni a la pena. Se ríen en la calle a carcajadas, con la misma fuerza con que eructan o escupen, sin vergüenza. Están muy cerca de la suicide girl de Palahniuk. Este libro es un homenaje modesto a todas esas niñas lindas que ven en el imaginario rockero una estética de rímel, tinturas de cabello y ropa rota, que las termina haciendo peligrosas pero irresistibles.

-En varios relatos radiografías esa generación de jóvenes que hacen el amor escuchando bandas alternativas. ¿Estás en contra de los shuper y hipsters?

-Más bien me burlo, un poco, de ese territorio cero, en donde no hay clase ni ideología, en donde la clase media se siente alta y viceversa. A ratos me parece insoportable el nivel aspiracional de querer formar clubes exclusivos. Con la escena literaria también pasa lo mismo. Pero la mayoría del tiempo me inspira ternura, sobre todo las chicas indie con su afán de rebeldía, asistiendo a fiestas y teniendo romances esporádicos.

La entrevista salió originalmente acá.

Y acá la info sobre el lanzamiento del libro en Valparaíso (ya habrá en Santiago):


El viernes 25 de marzo, a las 19:30 hrs., Das Kapital Ediciones los deja a todos invitados al lanzamiento de "Canciones punk para señoritas autodestructivas", del narrador porteño Daniel Hidalgo. El texto será presentado por el escritor Jorge Baradit y el periodista Felipe Montalva, y contaremos además con una intervención audiovisual y la música en vivo de Matilde Calavera.El asunto es en La Piedra Feliz (Errázuriz #1054, Valparaíso).


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