Paul Giamatti siempre lleva lo de ser perdedor un nivel más a abajo. Y es cierto: cuando tiene el rol protagónico, Giamatti parece estar haciendo el mismo papel en todas las películas, pero por eso, justamente, lo vemos. Y lo queremos. Y hasta, hay que reconocerlo, lo admiramos. Así, ya sea en American Splendor (como un notable Harvey Pekar), o Entre copas (esa gran película para corazones rotos y sumergidos en vino) o ahora en Ganamos todos (Win win del gran Thomas McCarthy), una cinta sobre un entrenador de lucha libre que odia su vida, donde Giamatti pone las mismas caras de resignación que le conocemos y donde queda claro que ser un loser es el verdadero deporte de la vida.
Original: acá.




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